Latinos y Sajones... >
Los Mundos Paralelos






XXVI - El silencio es salud…


Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia… Salmos 37:7 

A menudo me arrepiento de lo que dije; nunca de haberme callado… Dicho popular

Cuando hables, procura que tus palabras valgan mas que tú silencio…Proverbio hindú

 

Un pastor me dijo una vez “Habla sólo en dos circunstancias: cuando se trata de cosas que conoces bien o cuando la necesidad lo exige. Sólo en estos dos casos la palabra es preferible al silencio; en todos los otros casos es mejor callar.”
Es verdad que Dios creo al mundo mediante la palabra… pero es Dios… y Su palabra es prueba de sabiduría…
El filosofo español Baltazar Gracian escribió en 1637: “Si no declaras lo que vas a hacer causas expectativas, especialmente cuando eres objeto de atención general. Ponle misterio a todo, el misterio causa veneración. El silencio es el santuario de la prudencia.”, pasaron casi cuatrocientos años, y aun tiene razón.
Los latinos somos propensos a hablar de más, es como si debiéramos llenar el espacio con nuestras palabras… tenemos la verborragia española heredada en la sangre, y muchas veces resulta muy incomodo para los otros, incluso negativo para nosotros, ya que, sin darnos cuenta, ponemos todas las cartas sobre la mesa, es decir, los otros ya saben lo que pensamos o queremos antes de hacerlo… sin darnos cuenta que el valor de los logros se incrementa por su novedad… 
También en el 1600 el filosofo Chino Huanchu Daoren, escribió: "Nunca se debe empezar a hablar antes de que lo hagan los otros. Cuanto mas tiempo se permanezca callado, más pronto empezarán los demás a hablar. Y mientras lo hacen, uno puede comprender sus verdaderas intenciones."
Muchas veces pensamos que mientras más se habla, más se está aportando o contribuyendo y cuando está en un proceso de negociación, aún más… pero la realidad es otra…cuando estamos negociando, los latinos, creemos que debemos hablar, exponer, nos gusta que nos escuchen y que aprueben nuestras ideas, y por eso casi siempre perdemos… hay un tips que siempre debe usar cualquiera que esta negociando… “El primero que habla, pierde…” porque el primero que habla es el que expone primero sus planes, es el que hace su oferta, y le da al otro la posibilidad de rearmarse y cambiar el sentido de la negociación… exigiendo mas de lo que originariamente hubiera pretendido… la ansiedad es la principal enemiga en un negociante…
Espero no ser mal interpretado, se que somos animales sociales y, por naturaleza tenemos vocación de comunicación e interlocución, soy el primero en valorar la importancia de la palabra y de la necesidad del dialogo entre las personas; pero cada vez comprendo menos a aquellos que confunden la comunicación o el diálogo con hablar por hablar, sin importarles la predisposición de los otros a escucharles ni darles derecho a replica, repitiendo hasta el cansancio las mismas ideas y opiniones.  Ante estos casos, opto por callar, no porque otorgue o coincida, sino porque el poder replicar serviría para prolongar mi dolor de cabeza.
Por eso recomiendo escuchar mucho… pensar antes de hablar… elaborar un plan de mínima y otro de máxima, exigiendo el máximo, pero sabiendo cual será su base mínima de negociación... pero… cuando hablemos debemos controlar nuestro tono de voz, este tema es de vital importancia, ya que la relación entre el volumen de palabras y su calidad suele ser inverso... debemos mantener un tono de voz mediano, no muy fuerte que parezca que queremos imponernos a los gritos, ni muy suave que parezca que le tememos a nuestra contraparte, es importante que nuestra voz demuestre seguridad y convicción, y que nuestra boca no diga mas de los que nuestro cerebro le ordene, se que para los latinos esto último es muy difícil, porque somos temperamentales, espontáneos y enérgicos, pero bien vale el esfuerzo de controlar nuestros instintos.


Silencio exterior y silencio interior

En este punto es interesante analizar la diferencia entre el silencio exterior y el silencio interior…

A los latinos nos cuesta mucho lograr el silencio interior, así como no sabemos cerrar nuestra boca a tiempo, tampoco sabemos liberar nuestra mente a tiempo, porque no sabemos estar solos, sin saber que, así como el silencio exterior sirve para descubrir el mundo que nos rodea… el silencio interior sirve para descubrir nuestro corazón, nuestro espíritu, nuestra alma, porque el silencio interior nos conecta con la divinidad.

Hay mucho por descubrir y conocer en el silencio interior, basta ordenar la ruidosa confusión de los propios pensamientos y, por un rato, presta atención sólo al refrescante silencio; descubrir nuestra capacidad de pensar, de decidir, de llevar a cabo juicios es una bendición de enorme valor, pero descubrir que podemos nadar en un mar de silencio es muy agradable, dejar la mente en blanco nos ayudara a no obsesionarnos con temas cotidianos, a no estar pensando siempre en lo mismo, y recibir la luz divina.

Recordemos que nuestra mente esta en permanente "centrifugación" hacia el exterior, con ideas, datos, impresiones, al lograr el silencio interior permitimos que todo esto se pose y se armonice, logrando que la conciencia capte lo que existe en profundidad detrás de las capas más aparentes de nuestra sensibilidad.
Si logramos llevar silencio al punto de la inconciencia, aumentaremos la potencia de nuestra mente y de toda nuestra personalidad de un modo extraordinario, creando vías intuitivas a nuestro razonamiento lógico, obteniendo el poder de captar en profundidad las situaciones, que antes nos angustiaban.
El verdadero silencio interior, lo llevara a descubrir la persona que se encuentra dentro suyo y comprenderá todas las manifestaciones que atribuye al exterior, comprendiendo que nada es casual y todo tiene una razón.
Conectarse en silencio con la luz divina le ayudara para acumular fuerzas físicas, afectivas, mentales y espirituales para la acción posterior, sentirá que ya no esta solo, que usted es parte de la creación, y como consecuencia sus actos se convierten en una expresión de este proceso creativo, vislumbrando realidades alternativas, entendiendo que lo que da sentido a la vida no son las cosas, ni las consecuencias de las cosas, sino la razón de ser, y dejar de preguntarse ¿Por que a mi? y comenzar a preguntarse ¿Para que a mi?  
Pero para lograr conectarnos con el silencio de la divinidad debemos dejar de luchar nuestra guerra interior, en donde combatimos con los deseos, los miedos, los prejuicios, las vanidades, los vicios, los celos, el orgullo, y todos estos conflictos que nos obligan a pensar, soñar e imaginar situaciones.


Del silencio interior al silencio exterior

Como vimos la verborragia latina es nuestra principal enemiga… pero para que la lengua no se mueva por ansiedad, y podamos acallar esa necesidad de ocupar el silencio con palabras, debemos alcanzar el silencio interior, y para ello es necesario suspender ese estado de guerra y de presiones que llevamos dentro... se que no es fácil… sólo se logra aprendiendo a vivir cada minuto de la vida con más conciencia e inteligencia, sólo después de esto vendrá la paz interior… recuerde que únicamente el silencio interior traerá la paz… lo único que nos impide sentirla es precisamente todas nuestras cargas internas, nuestras fuerzas negativas, nuestros problemas, emociones y sentimientos.

Por eso debemos comprender que el silencio interior es una consecuencia de una acción total, de una acción consciente, en donde afrontamos las dificultades y movilizamos todos nuestros recursos mentales, afectivos,  vitales, morales y de todo orden, y una vez lograda la auténtica paz y el silencio interior, veremos reflejados la paz y el silencio en nuestro exterior.

Por supuesto que al concretar el esfuerzo de vivir de un modo intenso y consciente será premiado con una personalidad organizada, estructurada y fortalecida, con una mente pragmática, con la capacidad de controlar sus impulsos y coordinar todas las fuerzas internas en relación con el exterior.

Sabemos que estamos en esta vida por una razón lógica e inteligente, y nuestra vida, tal como es tiene un excelente objetivo, por eso es muy importante que aprendamos a distinguir lo urgente de lo importante, lo superior de lo inferior, las acciones de las reacciones y dejemos las preocupaciones por las ocupaciones.