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Republicas Democráticas Latinoamericanas


27 May 2005

En el mundo moderno la Democracia es un sistema de elección y la Republica es un sistema de gobierno.

La mayoría de los países del mundo son republicanos por definición, pero en la antigüedad el sistema republicano difería sustancialmente del democrático, porque una república era lo opuesto a una democracia.

En la Republica el pueblo limita su poder sobre el individuo. De esa forma se evita que cualquier mayoría atropelle la libertad de las minorías o de los individuos o de sus grupos tradicionalmente constituidos como familias, empresas, iglesias y comunidades. En una democracia antigua el individuo se veía limitado por el poder del pueblo centralizado. El pueblo se rebelaba contra la autonomía individual y privada, pudiendo decidir sobre la vida y propiedad de otros. En la actualidad la Democracia es la forma de elegir a los gobernadores de una Republica, porque los límites constitucionales y la separación de poderes sólo tienen sentido en una República.

El siglo XXI inauguro en America Latina un nuevo sistema de gobierno “el semi-republicano”, este sistema se asemeja a los productos descartables, es decir que el pueblo elige constitucional y democráticamente a sus gobernantes y si los poderosos, los políticos corruptos, la izquierda, la derecha o los medios de comunicación no están de acuerdo manipulan al sistema republicano para provocar la renuncia del Presidente y poner en su lugar a quien ellos hubieran querido que el pueblo eligiera. Es decir que el nuevo Presidente es un representante de las minorías revoltosas y antidemocráticas en lugar de representar a la mayoría silenciosa y republicanas.

Ecuador, Argentina, Haití, Bolivia, Perú, Brasil, Chile y ahora Nicaragua son ejemplo de luchas internas por el poder que presiona a los mandatarios legítimamente electos para obligarlos a renunciar. 

Probablemente algunos fueron pésimos gobernantes, probablemente algunos pecaron de ineptos o corruptos, pero todos fueron elegidos legítima y democráticamente por el pueblo.

El sistema democrático de elección y el republicano de gobierno da la posibilidad de que los senadores y asambleístas (diputados) limiten los actos de gobierno trabajando duro, con leyes y documentos adecuados, pero para los grupos antidemocráticos es mas fácil la movilización popular y la presión mediática que obligara a cruzar la frontera que separa la democracia de la dictadura.

Bolivia, Honduras y Nicaragua acaban de recibir una noticia excelente y otra pésima.  Es excelente que el G-8 les condone su deuda externa, ya que podrán derivar ese dinero a educación y salud, pero es pésimo que confirmen a estos países entre los más pobres del mundo, por sus altos índices de corrupción.

America Latina debe aprender a vivir en democracia con funcionarios elegidos legítimamente y en un orden republicano de gobierno. Las asambleas populares manipuladas por unos pocos, lo único que logran es ensombrecer la legalidad política de un gobierno legítimamente electo.

La vida ha cambiado, el mundo ha cambiado, la sociedad ha cambiado, la educación ha cambiado, muchos cosas han cambiado… Según los progresistas todos los cambios son buenos, según los conservadores todo tiempo pasado fue mejor, según la realidad la vida es un constante cambio y debemos adaptarnos o morir en el intento. Los Latinoamericanos debemos aprender que siempre al cambiar democracia por algún otro régimen político nos fue mal. Que los dirigentes democráticamente electos deben completar su mandato,  porque de esa forma respetaremos al sistema y por sobre todo nos respetaremos a nosotros mismos.