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2006, año clave para Latinoamérica


24 Jan 2006

Este año, 11 países de América Latina votan para presidente y los resultados de esas elecciones pueden influir decisivamente en el posicionamiento regional respecto del ALCA y otros temas estratégicos. La victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia el pasado 18 de diciembre es un dato clave, ya que contra todos los pronósticos derrotó por más de 20 puntos de ventaja al postulante de la derecha, Jorge Quiroga. Quiroga (de vínculos aceitados con organismos internacionales y firme partidario del ALCA) era el postulante preferido por Estados Unidos, mientras que Evo Morales se reivindica como indígena y socialista, cuenta entre sus aliados a Fidel Castro y al presidente de Venezuela Hugo Chávez y rechaza el acuerdo de libre comercio continental impulsado por la Casa Blanca.

Apenas conocidos los resultados en Bolivia, el flamante representante permanente del MERCOSUR, Carlos "Chacho" Alvarez, anunció que propondrá a los presidentes del grupo la incorporación de Bolivia como miembro pleno del bloque. No se trata de una iniciativa personal de Alvarez: ya el pasado 30 de noviembre, el presidente brasileño Lula Da Silva expresó su simpatía por la candidatura de Evo Morales y lo vinculó con la misma tendencia política expresada por Chávez.

Néstor Kirchner también ha dado señales de simpatía con Morales y de sintonía con Chávez, firmando acuerdos comerciales y patrocinando el ingreso de Venezuela al MERCOSUR. La incorporación de Venezuela aporta al mercado común 25 millones de habitantes y una economía asentada sobre la mayor reserva de petróleo del continente americano, mientras que Chávez gana un paraguas político nada desdeñable.

 

¿Efecto contagio?

Los estrategas norteamericanos piensan que la llegada de Morales al poder puede fortalecer lo que ellos perciben como una tendencia izquierdista con aires chavistas en América Latina. En realidad, se trata de movimientos que muestran matices específicos, con un mayor peso del componente indigenista en Bolivia y Ecuador y un resurgimiento de corrientes nacionalistas (con expresiones más radicalizadas o más moderadas de acuerdo al país). Pero todos presentan como rasgo en común una pretensión de autonomía respecto a los designios de Estados Unidos.

Algunos analistas estiman que el triunfo de Evo Morales puede influenciar otros procesos electorales en la región; según esa interpretación, el resultado en Bolivia repercutiría en el Perú favoreciendo las aspiraciones del ex militar Ollanta Humala, a quien se compara con Hugo Chávez. Al igual que el presidente venezolano, Humala también dirigió un golpe de estado fallido (contra Fujimori en el año 2000) y tiene un discurso nacionalista.

Otra similitud que presenta el escenario peruano con Venezuela es el descrédito del sistema de partidos, factor que allanó el acceso de Chávez al poder y que también podría impulsar a Humala. A esta altura (se votará en abril de 2006) no se puede saber el ex militar ganará las elecciones ni tampoco si de ganarlas se convertirá en un nuevo Chávez o en un Lucio Gutiérrez (el ex presidente ecuatoriano que llegó al poder con aires chavistas y terminó destituido por aplicar recetas neoliberales), pero hoy por hoy su ascenso inquieta a las élites de poder.

Rápido de reflejos, Ollanta Humala saludó efusivamente el triunfo de Morales. Según un sondeo de la compañía Idice, Humala tiene 21,7 por ciento de intención de voto, en un empate técnico con la candidata derechista Lourdes Flores (21,2 por ciento) por lo cual es probable que ambos disputen una segunda vuelta en mayo del 2006.

 

La situación regional

Hasta el momento, las tendencias muestran que hay chances de que las elecciones que se celebrarán en Latinoamérica este año arrojen un fortalecimiento de la corriente de rechazo al ALCA, lo que ratificaría la postura ya expresada en la última Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata.

La noticia de que Estados Unidos construiría un muro divisorio en la frontera con México ha revitalizado las chances de que el ex alcalde centroizquierdista de ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, derrote a Felipe Calderón Hinojosa en las elecciones presidenciales de ese país. Calderón es el delfín del presidente Vicente Fox, quien fue el mandatario latinoamericano que más abiertamente defendió el ALCA en la Cumbre.

En Costa Rica, el único país centroamericano que se ha negado a suscribir el tratado de libre comercio promovido por Estados Unidos en el Caribe, el favorito para ganar las elecciones es el candidato centroizquierdista y ex presidente Oscar Arias, que alcanza un 45 por ciento de la intención de voto según recientes sondeos. En Nicaragua, tanto el ex presidente Daniel Ortega como el disidente sandinista Herty Lewites (postulante de una alianza que agrupa a partidos de izquierda moderada y centro) tienen posibilidades de llegar a la presidencia.

Como contrapartida, en Brasil, país clave en la articulación del proyecto de unidad continental (más por el peso que ha tenido su política exterior que por su línea interna, predominantemente ortodoxa) las chances de reelección de Lula se han visto reducidas por el escándalo de corrupción que viene sacudiendo al partido gobernante desde hace meses.

Aun así, el dato fuerte es que a partir del 22 de enero, la asunción de Morales al poder implicará que las dos mayores reservas energéticas de Sudamérica (el gas natural en Bolivia y el petróleo en Venezuela) se asienten en países gobernados por dirigentes no gratos a los ojos de EE.UU, ya que por el momento los analistas descuentan que Chávez será reelecto en diciembre del 2006.