10 Feb 2006
En su primera encíclica, Deus caritas est ("Dios es amor"), el Papa Benedicto XVI ha escogido ofrecer su respuesta a una pregunta que apasiona a todos por igual: ¿qué es el amor?
Creo, personalmente, que el amor es como un diamante, podemos observarlo en su conjunto y parecernos hermoso, pero realmente lo valoramos cuando vemos sus facetas a través de la lupa, cada lado del poliedro tiene un brillo diferente, las caras son distintas entre si… depende de nuestra mirada.
El Papa aceptó, de esta manera, un doble desafío. En primer lugar, un desafío intelectual, porque el amor es un concepto abarcador que a ningún ser humano deja indiferente, pero admite, al mismo tiempo, múltiples miradas. Pero al reflexionar sobre el amor, el Papa aceptó un segundo desafío teológico y filosófico a la vez, porque, al ir al encuentro del tema, se encontró en una encrucijada donde convergen, en poderosa confluencia, la tradición religiosa de los judíos y de los cristianos. Pero lo mas llamativo de la encíclica es que el Papa cita a por primera vez al filosofo Nietzsche de origen alemán. En su carácter de teólogo y filósofo, el ex Cardenal Ratzinger ha redactado personalmente las veintiséis páginas de la encíclica que atraerá como un imán a los intelectuales occidentales.
El entonces Cardenal Ratzinger, al ingresar en la Academia Pontificia de Ciencias, recobró en su discurso de admisión la tesis de un teólogo del siglo XII, según la cual la historia de la religión se divide en tres grandes períodos. El período del Padre, que es quien le entrega las Tablas de La Ley a Moisés, creando la revolución monoteísta del judaísmo expresada en el Antiguo Testamento; el período del Hijo, con la encarnación de Dios en Jesús, que se expresó en el Nuevo Testamento, y el período del Espíritu Santo, dos mil años después, en el Siglo XXI, y es la unión ecuménica de todos los credos monoteístas, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, mediante el patriarca y profeta Abraham, iniciador reconocido por estas tres religiones, el primero y gran Kabbalhista.
Mahoma y el siglo XXI
En el siglo XX vivimos tres guerras mundiales, las dos conocidas y la tercera que se caracterizo por desarrollarse en forma de guerrillas, en Vietnam, Corea y Latinoamérica. Todas estas guerras fueron por el poder y el dinero, por ocupar tierras y mercados, entre pobres y ricos, por el oro y el petróleo.
El siglo XXI se inicio el 11 de setiembre del 2001 en donde comenzó la cuarta guerra mundial, pero la diferencia es que todos creíamos que las guerras religiosas habían quedado sepultadas en el siglo XI. Es decir que comenzamos el retroceso a la oscuridad del profundo medioevo de 900 años atrás.
La guerra del siglo XXI no es por dinero ni el petróleo, musulmanes y judeo-cristianos tienen ambas cosas, no es por las tierras y el poder, musulmanes y judeo-cristianos tienen ambas cosas, no es entre ricos y pobres, musulmanes y judeo-cristianos tienen ambas cosas, la guerra del siglo XXI es por la mente, por el pensamiento, por las creencias, por las libertades… por la forma de vida.
Samuel Huntington el autor de la teoría del "choque de civilizaciones", quien afirmaba ya en 1993 que los principales conflictos mundiales del siglo XXI no serían entre ideologías ni entre estados-nación, sino entre civilizaciones con sistemas de valores distintos. En su libro vaticino un enfrentamiento entre las culturas, que nadie tomo en cuenta hasta ahora, cuando encendemos la TV y vemos imágenes amenazadoras, en donde se mezclan los esfuerzos de Irán por hacerse de energía nuclear y el enojo desatado por las caricaturas del profeta Mahoma, como si un director de Hollywood estuviera elaborando un guión sobre los temores más sombríos de Huntington.
Hay dos preguntas que me formulo insistentemente:
¿Esta mal que Irán, Siria (que es donde fueron a para las armas nucleares iraquíes, antes de la llegada de los observadores de la ONU, por eso no las encontraron) y algún otro país árabe desarrolle armas atómicas?; ¿Esta mal caricaturizar al profeta Mahoma?
Y una respuesta esta relacionada a la otra, porque Irán, Siria, y otros países árabes desarrollan y poseen armas nucleares, porque son quienes sostienen intelectual y económicamente al terrorismo, y quienes han empujado a estas revueltas callejeras por las caricaturas sobre Mahoma. Es decir, si dejamos que el poderío nuclear de estos países crezca encontraran esta u otras razones para atacar a occidente con sus armas nucleares.
Por otro lado creo que si cada raza, país o religión que ha sido caricaturizada debería salir a quemar edificios, entonces los bomberos no darían abasto, comenzando por los gallegos (por brutos), los argentinos (por soberbios), los mexicanos (por mojados), los gringos (por…gringos), etc. Respecto a caricaturizar la religión, debo confesar que los mejores chistes de judíos me los contaron los judíos, y los mejores chistes de cristianos los he escuchado en la iglesia. Así mismo he visto caricaturas de Moisés, de Jesús, de todos los Santos, mas de la mitad de la humanidad niega que Jesús es el hijo del Dios o la virginidad de María y para colmo los arqueólogos dudan de la existencia de Moisés y Jesús, hasta existen infinidad de libros que dudan de la veracidad del Antiguo y Nuevo Testamento, pero a nadie se le ocurrió salir a la calle a incendiar o destruir propiedad ajena, simplemente respeta las ideas del otro aunque no las comparta.
Mahoma y la libertad de prensa
Algunas publicaciones europeas, aceptaron el chantaje, la amenaza y lamentaron haber ofendido a los musulmanes, pero todas ellas defendieron su derecho a expresar opiniones sobre cualquier tema libremente, ya sea en editoriales o en caricaturas. "La cuestión no se refiere sólo a las caricaturas que aparecieron en un periódico danés, sino a los valores fundamentales de la democracia europea", aseguró Fleming Rose, periodista del Jyllands-Posten, el diario que originó la polémica.
"¿Pueden imaginar una sociedad donde se acumularan todas las prohibiciones de las distintas religiones? ¿Qué quedaría de la libertad de pensar, de hablar o incluso de circular libremente?", se preguntaba un editorial del diario France Soir, el primero que publicó en Francia los dibujos.
"Nadie puede aseverar seriamente que en Beirut, Somalia, Gaza o Teherán que lo que sale a flote es sólo la ira y la frustración provocada por las caricaturas danesas de Mahoma. El que la protesta surja meses después de la publicación de las caricaturas es bastante elocuente. Pues si la indignación es verdadera aflora espontáneamente, de lo contrario es resultado del cálculo político. La reciente convocatoria iraní a un concurso de caricaturas sobre el Holocausto para poner a prueba la tan mentada tolerancia europea, se puede entender como una clara provocación del gobierno iraní a los gobiernos europeos y americanos que se oponen a sus planes atómicos", afirma Peter Phillipp, analista de Dw-radio de Alemania.
Pero la Gazeta Wyborcza, de Polonia, fue quien realmente trato el tema: "Para informar sobre el debate y como gesto de solidaridad con los daneses, algunos periódicos occidentales publicaron las caricaturas de Mahoma, el sábado lo hizo así el diario polaco "Rzeczpospolita". El gobierno lo criticó duramente aduciendo que estas caricaturas hieren los sentimientos de los musulmanes y violan las fronteras de la libertad de expresión. Este es un error: la libertad de opinión no puede prohibirse sólo porque pueda lastimar a un grupo. ... Las palabras del ministro de Exteriores que se disculpó ante los musulmanes son exageradas, especialmente por el hecho de que no condenó los actos de violencia contra las embajadas danesas. No es correcto que en el esfuerzo por dialogar con el Islam se publiquen estas caricaturas; pero es aún menos correcto ceder a este tipo de extorsión y permitir que fanáticos determinen mediante sus amenazas lo que puede o no publicarse en los medios libres."
Mahoma y el Papa
La Santa Sede ha condenado en un comunicado emitido por su Oficina de Información tanto la publicación en la prensa occidental de viñetas satíricas sobre Mahoma como las reacciones violentas que han suscitado en algunos grupos islámicos. El Vaticano, explicó este sábado que «el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, sancionado por la Declaración de los Derechos del Hombre, no puede implicar el derecho a ofender el sentimiento religioso de los creyentes… este principio vale obviamente para cualquier religión», aclara la declaración que tenía lugar cuando en Damasco (Siria) manifestantes incendiaron las embajadas de Dinamarca y Noruega. Según el Vaticano, la convivencia exige «un clima de respeto mutuo para favorecer la paz entre los hombres y las naciones… las ofensas causadas por un individuo o por un órgano de prensa no pueden ser imputadas a las instituciones públicas del país correspondiente, cuyas autoridades podrán y deberán, eventualmente, intervenir según los principios de la legislación nacional», en este sentido, reconoce que «son igualmente deplorables las acciones violentas de protesta… La reacción ante una ofensa no puede faltar al verdadero espíritu de toda religión --concluye la nota vaticana--. La intolerancia real o verbal, venga de donde venga, como acción o como reacción, constituye siempre una seria amenaza a la paz».
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