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Pobreza y miseria Latinoamericana


2 Mar 2006

Decir que en Latinoamérica hay mas de ciento treinta millones de personas que viven con menos de dos dólares por día no es nada nuevo, si graficamos que somos poco mas de quinientos millones de latinoamericanos, estamos hablando que el 25% de nuestros hermanos viven en la miseria, que no es poco, pero si agregamos que otros doscientos cincuenta millones, es decir el 50%, esta en la pobreza porque no tiene las proteínas y calorías alimentarías necesarias para vivir sanamente, establecemos que solamente menos del 25% de los latinoamericanos vivimos decentemente.

Cuando me dicen que los Rolling Stones o U2 llenaron estadios en Latinoamérica a trescientos dólares la entrada, o cuando no hay tickets para volar de un país a otro, o cuando debo reservar alojamiento con quince días de antelación, entiendo quienes son los que pueden pagar.

Hace poco leí un informe de la ONU donde explican que en los últimos cinco años, desde que comenzó el nuevo siglo, hay doscientos cincuenta millones de personas que abandonaron la miseria, y que ya no viven con menos de dos dólares por día, es decir que esas personas tiene un trabajo y tienen alimento, probablemente aun estén mal nutridas, con problemas de salud, pero han dado un gigantesco paso. En mi entusiasmo quise verificar cuantos latinoamericanos había y mi sorpresa fue mayúscula al ver que los países a los que se refería el informe eran China, India, Pakistán y Rusia, y que no solamente en Latinoamérica no habían disminuidos los pobres, sino que habían aumentado.

 

¿Porque?

El informe "Reducción de la pobreza y crecimiento: círculos virtuosos y círculos viciosos", elaborado por el Banco Mundial (BM) es por si elocuente.

El informe califica de "modesta" la tasa promedio regional del 4,2 por ciento de aumento del PBI en 2005, comparada con las tasas de países como China (9,9 por ciento), la India (7,6 por ciento) y los llamados "tigres asiáticos" que los precedieron (Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y Malasia), con tasas similares. Asimismo, el trabajo marca diferencias entre distintos países de la región. Señala que Chile y Uruguay presentan los índices más bajos de miseria (5 por ciento en cada caso), seguidos por Costa Rica (9 por ciento). En la Argentina un 16 por ciento de la población vive con menos de dos dólares diarios. En el otro extremo, está Haití, donde el BM estima que alcanzarían entre el 73 y el 83 por ciento los habitantes en esa situación. Lo siguen Bolivia, Ecuador, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Jamaica, con cerca del 40 por ciento cada uno.

El Banco Mundial afirma que "transformar al Estado en un agente que promueva la igualdad de oportunidades y practique la redistribución eficaz es quizás el desafío más urgente que enfrenta América Latina". Y hace hincapié en la necesidad de apostar por la calidad de la enseñanza y mayores inversiones en infraestructura para beneficiar a las regiones rezagadas y aumentar el acceso de los pobres a los servicios públicos.

 

Como salir

Las tasas de crecimiento económico aún están lejos de atacar el fenómeno de la pobreza. La desigualdad se refleja en el hecho de que el 25 por ciento más rico de los latinoamericanos recibe el 60 por ciento del ingreso total y el 25 por ciento más pobre, el 2 por ciento. El ratio entre esos extremos (30 a 1) ubica a la región como la más desigual del mundo, sólo superada por África sub-sahariana. Si la pobreza cayera un 10 por ciento en la región, el crecimiento económico aumentaría el 1 por ciento anual. Sería un "círculo virtuoso", pues ese crecimiento, a su vez, ayudaría a bajar la pobreza. Por el contrario, según el estudio, América Latina está inmersa en un círculo vicioso, pues el alto nivel de pobreza y desigualdad está limitando el crecimiento económico, algo que a su vez no permite reducir la miseria.

Es indudable que el mayor desafío para la región será revertir la situación paupérrima en la que viven millones de latinoamericanos. Para ello, habrá que concentrar los esfuerzos en sostener el crecimiento económico que se ha verificado en algunos países de la región, crear las condiciones para aquellos que no lo han alcanzado y establecer políticas sociales capaces de distribuir mejor la riqueza, de manera de volcar buena parte de los recursos en la lucha contra la pobreza.